Hola a todos. Llevo unos días que casi no pongo recetas. La culpa no es mía. En mi casa de Oviedo era libre para cocinar, pero aquí, vivo con una madre y una hermana que pelean por coger sartenes y fuegos.
Aún así, no dejo de poneros aquí todo lo que hago, tengo otras tres recetas preparadas para irlas subiendo estos días y no dejaros colgados.
Hoy toca postre. Un postre de esos que se deben comer muy de vez en cuando. Son típicos de las fiestas de cada región. Pero yo os lo ofrezco para que cuando os de la gana, los hagáis, y los comáis y luego os sintáis culpables y vayáis al gimnasio (yo fui precavido y fui antes de hacerlos).
Ingredientes (para muchos, pero muchos muchos muchos buñuelos, es decir, unos 40-50)
125 gramos de harina de trigo.
30 gramos de mantequilla.
30 gramos de azúcar blanco.
275 ml de agua.
4 huevos.
Una pizca de sal.
Una pizca de ralladura de limón.
Una cucharada de postre de esencia de vainilla o azúcar avainillado.
Preparación:
En una cazuela, mezclamos el agua, el azúcar, la sal, la mantequilla, la ralladura de limñon y la vainilla. Llevamos a ebullición. Cuando esté hirviendo, bajamos el fuego y añadimos la harina de golpe dando vueltas hasta que quede una masa consistente, como una bola compacta. Dejamos enfriar.
Ahora, añadimos los huevos de uno en uno, mezclándolo bien en la masa antes de añadir el siguiente. La masa debe quedar filante, fina. Dejamos reposar entre una y dos horas.
Calentamos en una sartén honda, como por ejemplo la wok, abundante aceite de girasol, para freír, a fuego lento los buñuelos. Cogemos una cuchara sopera y una de postre para ayudarnos a despegar la masa. No los hagáis muy grandes, ya que cuando más pequeños sean, más redonditos van a quedar. Los doramos por ambas partes, retiramos con una espátula y dejamos en un plato con papel de cocina para que absorba el exceso de grasa.
Espolvoreamos con azúcar normal o glass y dejamos enfriar.
Podemos rellenarlos de crema pastelera o nata, o nata con cacao, o simplemente dejarlos sin rellenar, como en este caso. También, por ejemplo, podemos en vez de espolvorear azúcar, bañar la parte superior con chocolate fundido y dejarlos enfriar. Es cuestión de dejar volar la imaginación de nuestra neurona golosa.
Espero que los disfrutéis tanto como yo mientras escribo estas líneas.
Creo que es la primera vez que leo una receta entera, siempre me enseña mi madre.
ResponderEliminardiosssssmio qué hambre!
Felicidades!!
no estan mal pero los buenos de verdad son los de LA GLORIA
ResponderEliminarLos mejores los de mi abuela, pero no está tan buena como tú.
ResponderEliminarhola? jajajaja
ResponderEliminarjajajajajaja el primer anonimo es de mike vamos.. XD pero con el segundo he flipado jajajajaj!
ResponderEliminarbueno la receta super facil!!! no sabi yo q era tan sencillito! ya t cntareee ;)